En el pequeño pueblo de Casarilh, Brama abre sus puertas con una propuesta honesta: Cocina a la brasa, producto local y un servicio de la montaña. Con una gastronomía cálida y llena de carácter pirenaico, combinando sabores tradicionales con una selección de pescados y carnes.
“Brama es el eco del ciervo en celo, símbolo de fuerza y naturaleza. En nuestro restaurante, esa energía se transforma en una cocina que honra la tradición y el producto local.”